POSTAL DE NADAL

DibujoDe la cocina salía el humo de aquel puchero con aromas de gallina, pilotes y garbanzos. Para los postres mi padre había comprado higos secos y dátiles El Monaguillo. Mi hermana ultimaba los detalles de la mesa, mientras mi hermano y yo intentábamos alcanzar la caja de los polvorones, el tesoro deseado tras una mañana delirante de tradición. Y es que con nuestros amigos habíamos recorrido las tiendas del barrio formando una rondalla de simbombes i carrancs, dando la matraca, interpretando desentonadas cantinelas de esperanza. Monedas, nueces, olivas, almendras, castañas y algún que otro pastisset de boniato. Esa era la recaudación que repartíamos. Hace ya 50 años. Los niños que fuimos sobrevivieron junto a fantasías de tesoros escondidos y tebeos del Capitán Trueno con princesas de rizos dorados. Ilusiones de trampa y cartón, como la feria, colorista y chillona del tiovivo y la noria que se alzaba, como nuestros sueños, al cielo de la Alameda. Siempre permanecerá el recuerdo de aquel ya viejo y derribado caserón del Barri del Carme impregnado por el aroma de puchero de gallina con garbanzos de posguerra. Cenizas perdidas. Un duro de níquel, las estrenas, la hucha quebrada por el martillo de la ilusión del tesoro hallado. El aguinaldo del barrendero de la calle, el basurero y el cartero: ¡Tengan Vds. Felices Fiestas y próspero Año Nuevo! Aquel humilde belén, como mi familia. Mi familia…  mis padres en la memoria, mis hermanos. Sentimientos y recuerdos de Navidad que ahora quiero compartir.

¡¡Bon Nadal amigues i amics!!

                                                                                                                                             Rafa Solaz i Albert

                                                                                                                                             Nadal del 2010

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