MUSEO DEL SILENCIO

Museo del Silencio. 2008MUSEO DEL SILENCIO

Visita al Cementerio General de Valencia

Ajuntament de València

 

Texto: Rafael Solaz Albert

Fotografías: Lola Cárdenas Gómez

 

Edita:  AJUNTAMENT DE VALÈNCIA

Concejalía de Sanidad, Contaminación Acústica y

Laboratorio Municipal, Consumo, Playas y Cementerios.

 

Depósito legal:

I.B.S.N.:

 

Ni los más ostentosos panteones -ricamente decorados con intrincados relieves, junto a las sencillas lápidas de inscripciones anónimas borradas por la erosión del olvido- trazan un desacuerdo ante el fin de la vida. Esta diferenciación está concebida por los que quedan… El oro se convierte en ceniza, los nombres desconocidos se remarcan y la guadaña, convertida en símbolo, recuerda la esencial igualdad

Rafael Solaz

 

 

 

CEMENTERIO GENERAL:

Sant Domènec de Guzmán, 27

46017 VALENCIA

Teléfonos: 96.377.30.61 – 96.377.35.24

 

SERVICIO DE CEMENTERIOS DEL AYUNTAMIENTO DE VALENCIA: Camí Vell de Picassent, s/n.  46017 – VALENCIA (junto al Tanatorio Muncipal – V-30) Teléfono : 96.352.54.78 – Extensiones : 2502, 2807 y 2808.

 

El cementerio está comunicado por las líneas 1 y 5 del Metro en su estación de San Isidro, y por las de autobuses 9, 10 y 72 de la EMT. Si se decide ir en coche, dispone de un amplio aparcamiento. El horario de visita es: de lunes a sábados de 9:00 a 18:00 horas. Domingos y festivos de 9:00 a 14:00 horas. Para el día 1 de noviembre hay un horario especial.

 

 “Quiero descansar en el más modesto cementerio valenciano, junto al Mare Nostrum que llenó de ideal mi espíritu, quiero que mi cuerpo se confunda con esta tierra de Valencia que es el amor de todos mis amores”

(Vicente Blasco Ibáñez)

 

 

PREÁMBULO

Los cementerios no son lugares exclusivos de muerte -palabra que queremos evitar-, ni los del último adiós sin sentido. ¿Por qué? Porque realmente fallecemos en un lugar distante del cementerio; aquí tan sólo son llevados los restos, la materia que acaba convertida en polvo. Y porque el último adiós a un ser querido no se da nunca. Los recuerdos de una persona están donde ésta vivió, los lugares donde pasó y se desarrolló su vida al lado de otros seres queridos. Por eso el cementerio no es sino un lugar de visita donde honrar y recordar la vida de aquellos que ya no están entre nosotros.

Los cementerios que dependen actualmente de la municipalidad, junto con el General de Valencia, son los situados en Benimàmet, El Cabanyal, Campanar, El Grau, El Palmar y Massarrojos. Todos estos cementerios representan lugares interesantes, de visita obligada, especialmente el más espacioso: el Cementerio General cuya entrada principal se halla en la plaça de Sant Domènec de Guzmán, frente al Cementerio Británico y el parque de La Rambleta.

Un espacio realmente singular convertido en museo eterno, de evocación y de silencio. Su recorrido supone transitar por una senda de la memoria a través de arte, árboles, flores y epitafios. Un paseo por otra ciudad que, a pesar de sus muros, vive al mismo tiempo que la nuestra y forma parte de la nuestra, la gran urbe. Todo un itinerario por la nostalgia, la pérdida y el recuerdo, en definitiva, por la vida.

UN POCO DE HISTORIA

Con el cristianismo se acostumbró a enterrar a los muertos cerca de las iglesias. Al principio, las sepulturas estaban en la parte exterior de los templos y a lo largo de sus propias paredes. Como los fieles acudían al lugar para cumplir con los deberes de la religión, fue preciso poner estos primitivos camposantos a cubierto de las injurias del tiempo. Así, pronto fueron construidos los zaguanes y los soportales, siendo éste el origen de las capillas en donde se congregaban los fieles cuando querían orar sobre las sepulturas. Este espacio sepulcral se unía a la propia iglesia por medio de pórticos y arcadas, hasta que fue cerrado separándolo del edificio eclesiástico pero formando un conjunto continuador del propio centro religioso.

La creación de los cementerios extramuros. La práctica de enterramientos parroquiales se mantuvo en España hasta la segunda mitad del siglo XVIII, en la que ya comienzan a difundirse algunas ideas de la Ilustración. En 1785 Benito Bails había escrito una obra incidiendo sobre lo perjudicial que era para las personas el mantener los cementerios parroquiales dentro de las poblaciones.

En 1786 el regidor Tomás Pascual de Almunia, representante de la nobleza, también incidió sobre la clausura de todos los cementerios, proposición que, igualmente, contó con la aprobación del Claustro de Medicina. Sería Carlos III quien expidiera una Real Orden, el 3 de abril de 1787, proscribiendo semejante costumbre y ordenando que se estableciesen cementerios para los fieles, a ser posible alejados de la urbe, como medida contra la anterior práctica antihigiénica e insalubre.

Origen del Cementerio General de Valencia. La ley se cumplió en nuestra ciudad ya en el siglo XIX. Fue necesaria la Pragmática del 26 de abril de 1804 dictada por el Intendente Corregidor Cayetano de Urbina, y fue a partir de ese momento cuando verdaderamente comienza el derribo de los cementerios parroquiales y se proyecta la creación de un Cementerio General para todos los ciudadanos.

El producto de la venta de los terrenos de los cementerios parroquiales fue de 318.397 reales, que unidos a los fondos anticipados por la Fábrica del Río y otros aportados por el Municipio, dieron un total de 679.543 reales que se aplicaron a la construcción del nuevo cementerio.

El proyecto fue obra del arquitecto municipal Cristóbal Sales, en colaboración con el también arquitecto y académico Manuel Blasco, y fue aprobado por la Academia de Bellas Artes de San Carlos. Para su construcción se eligió el lugar donde se encontraba la partida del Molino Molí de Tell, a orillas del camino de Picassent.

Las obras comenzaron en julio de 1805 y concluyeron en 1807, inaugurándose la mañana del domingo 7 de junio y siendo enterrado el primer cadáver al día siguiente, utilizándose una fosa común. Un año después de esta apertura se alzaron los primeros 80 nichos.

Consolidación y crecimiento. A los treinta años de su inauguración se desbordaron las previsiones al quedar totalmente ocupado. Es entonces cuando tienen lugar sucesivas ampliaciones, se abren nuevas calles, bloques de nichos y se incorporan nuevos espacios. En 1846 se construyó el primer panteón: el de Juan Bautista Romero, al que siguieron el de las familias Dotres y White-Llano. En 1876 se aprueba un nuevo ensanche.

Hacia 1880 se aprueban las condiciones para construir nuevos nichos y pórticos. Según el primitivo plan proyectado en 1871 se decide construir sobre una superficie superior a los 15.000 m2 -en la actual sección 3ª: el denominado de los Pórticos o Patio de las Columnas, una galería porticada formada por 170 robustas columnas monolíticas y capitel dórico. Las obras, que concluyeron en 1892, fueron costeadas por los ingresos de la venta de terrenos de los panteones. En 1886 se construyó la sala de espera y ya en 1907, el Patio de las Palmeras.

Arquitectos como Sebastián Monleón, Joaquín María Arnau, Francisco Almenar, Gerardo Roig, Vicente Sancho o Antonio Martorell, proyectaron los mausoleos junto a renombrados escultores de la época: Mariano Benlliure, Ricardo Boix, Eugenio Carbonell, Carreras o Alfonso Gabino, por citar algunos de ellos que, junto a otros profesionales, contribuyeron a dar esplendor a la imagen actual del cementerio.

En sucesivas épocas se abrieron fosas comunes para enterrar a difuntos, según las circunstancias de la muerte y el momento vivido. Las epidemias del s. XIX y, sobre todo, la guerra civil (1936-39) provocaron este tipo de enterramientos. Actualmente, tan sólo se conservan intactos los cuatro cuadros que componen la reivindicada fosa común en la sección 7ª derecha.

En las décadas de los años 50 al 80 se produce un amplio desarrollo del cementerio, viviendo una etapa de apogeo. El impulso económico, el aumento de población y la no incineración produjeron un incremento de inhumaciones, junto a lápidas más artísticas, lo que, a su vez, introdujo un perfil cambiante en el camposanto.

En marzo de 1988, siguiendo las nuevas leyes de Policía Sanitaria Mortuoria, fue inaugurado el Crematorio Municipal. Presenta un edificio de líneas vanguardistas, según proyecto del arquitecto Fernando Romeu, estando rodeado de altos eucaliptos, palmeras y pinos. Para la inhumación de cenizas se destinó -en la sección 11ª- un evocador Jardín del Recuerdo, formado por cuatro cuadros y un túmulo piramidal en el centro. Otra de las construcciones recientes es el Tanatorio Municipal (2000), un edificio de trazas modernistas proyectado por el arquitecto Jordi Pinyol.

Actualmente el cementerio está dividido en 21  secciones, con sus cuadros, bloques, letras y numeración independiente en cada uno de los bloques. La  sección nº 20, construida recientemente, se halla situada en la parte sur, cerca del nuevo cauce del río, junto al Tanatorio y las oficinas administrativas. La nº 21 se ha asignado al área que ocupa el cementerio islámico.

El Cementerio Islámico. Tras la ley de noviembre de 1992 aparece este nuevo espacio (desde el año 2000 y por acuerdo con la Comunidad Islámica de Valencia). El nuevo recinto dispone de dos accesos: uno de ellos para visitas de familiares y comunicado con el cementerio general, con un arco de herradura en la entrada en el que reza la identificación Cementerio Islámico en árabe; el otro, exclusivo para los enterramientos, comunica directamente con el exterior, frente al barrio de San Isidro.

Presente y futuro. Cada 1 de noviembre la corporación municipal realiza una ofrenda floral en aquellos mausoleos, sepulcros y nichos que contienen los restos de figuras importantes, por uno u otro motivo, de la sociedad valenciana.

Esta guía forma parte de uno de los proyectos de la corporación municipal: el mostrar el cementerio como un lugar de cultura. El limitado itinerario sobre la zona fundacional que ahora se propone es el principio de un plan más ambicioso: el trazado de nuevos recorridos, visitas temáticas, la localización y catalogación de las tumbas de valencianos ilustres, de los panteones y lápidas de interés histórico, arquitectónico y artístico… En definitiva, un registro riguroso que permita su conservación y la posibilidad de apreciar, aún más, el verdadero tesoro que el cementerio encierra, una riqueza cultural y patrimonial incalculable.[1]

Accesos. Para acceder al cementerio existen cinco entradas: la Principal; la de San Isidro, recayente a la parte norte; la entrada Bulevar junto al aparcamiento de coches; la del Crematorio, y la de la Sección 18, junto al Tanatorio.

VISITA

Desde la puerta principal iniciamos la visita propuesta: la del área más antigua. Antes de pasar por la gran puerta del amplio zaguán ya nos llama la atención la presencia de un verdadero jardín mediterráneo –llegó a denominarse Hort de les Palmes– formado por frondosos árboles, altos cipreses, plantas trepadoras, esbeltas palmeras, naranjos, grandes pinos y eucaliptos, setos y césped, una espléndida vegetación que se funde perfectamente con las esculturas propias, resaltando los mausoleos y las lápidas.

Entre las vetustas edificaciones hay 103 panteones que proceden del s. XIX y varios cientos más construidos durante el s. XX.  En esta parte inicial, da la impresión de que se ha detenido el tiempo y estamos situados en el romanticismo, cuya estela nos dejó el s. XIX.

A lo largo y ancho del cementerio están enterrados un buen número de ilustres valencianos fallecidos. Familias nobles, comerciantes potentados, militares de alta graduación, instituciones civiles y religiosas, dan paso a literatos, artistas, políticos, venerables, toreros o cantantes que, junto a otros anónimos ciudadanos, formaron parte de la historia de Valencia, al menos, en los dos últimos siglos.

En el interior, frente al paseo central, cuya apertura tuvo lugar a mediados del s. XIX, vemos, a un lado y otro, la pared fundacional que acoge los nichos más antiguos. En ellos se hallan los restos de ciudadanos desconocidos junto a personajes ilustres, familias de abolengo –el primer cadáver sepultado fue el de Pedro del Castillo, marqués de Jura Real- o militares de alta graduación –el nº 1 corresponde a José Sentmanat, Mariscal de Campo- y los epitafios más curiosos (ej. los nº 42 y 47).

Las secciones que antes se nos presentan son la 1ª y la 3ª. Es en esta área donde se pueden apreciar diversas tumbas y panteones familiares que destacan del conjunto por su monumentalidad, belleza y expresión artística. En las efigies, la ornamentación, las criptas, los obeliscos y las capillas aparecen diversos estilos y órdenes arquitectónicos: medievales y neoclásicos, neogóticos, helenísticos, eclécticos o inspirados en formas romanas o egipcias, modos que a través de los años, dan paso a otras manifestaciones de trazas vanguardistas, que dan forma a obeliscos, linternas, cruces, lápidas, estelas y ornamentos, concebidos para acoger el recuerdo de los seres queridos.

En este espacio que va desde la entrada hasta la capilla que se aprecia al fondo del paseo central -y en sus laterales, a izquierda y derecha de las citadas secciones 1ª y 3ª- hay enterrados varios personajes ilustres junto a familias de abolengo.

En el interior de la iglesia donde se celebran los oficios religiosos se halla, presidiendo el altar, una buena talla de Cristo Crucificado. En el exterior, en su remate, una imagen de la Verge dels Desemparats. Pegados a uno y otro lado de la capilla se encuentran los mausoleos de las familias Caro y Campo-Soler Dhyver.

Bordeando la capilla, y siguiendo por el paseo central, viene la sección 2ª, con varios bloques de nichos, algunos de cierta antigüedad. Justo a espaldas de este oratorio se encuentra el singular panteón de la familia White-Llano y, en el área exenta de nichos, a la derecha, se encuentra el panteón Dotres, el segundo más antiguo.

Galería de las columnas. En dirección hacia la sección 3ª izquierda encontramos la galería porticada conocida como “de las columnas”. Es quizá la que goza de más espectacularidad. En esta parcela se encuentran verdaderas obras de arte y un sinfín de personajes ilustres. En el centro sobresale el túmulo dedicado a las víctimas de las epidemias de cólera acaecidas en el s. XIX, una gran cruz alzada tras el contagio de 1885. Detallar los panteones más significativos sería hablar prácticamente de toda esta área: familias Galindo-Galindo, Ortiz-Bau, Camarasa, Fabregat-Peris, José Puig, Gómez Reig, Navarro Bellver, Sala-Serrulla, Krause o el del torero Manuel Granero y el del poeta Maximilià Thous, por citar algunos sin menospreciar otros de gran interés artístico.

El antiguo Cementerio Civil. Al pasar a la sección 4ª aparece el cementerio civil y apreciamos inmediatamente que aún conserva algo del carácter recoleto y pintoresco del tiempo en que tuvo su propia puerta de acceso. Una de las primeras imágenes que se nos presentan es la lápida decó del nicho de la familia Azzati, frente al túmulo dedicado al poeta Llombart; también una sencilla lápida con los restos del novelista Blasco Ibáñez, de mármol negro, en el que figura tan sólo su nombre y una leyenda íntima como testamento de su amor a Valencia. Una escultura destacable es la magnífica figura del hombre desnudo, realizada en piedra caliza, en la tumba del pedagogo Alfredo Calderón. Un detalle curioso es la presencia de alrededor de una veintena de gatos que reciben al visitante como dueños absolutos del lugar.

Finalizando el recorrido. En nuestro regreso debemos pasar a la sección 3ª derecha. Las construcciones, en general, presentan unas líneas más rectas y minimalistas. Allí se encuentran el mausoleo del Marqués de Sotelo (plaza central), con esculturas de Alfonso Gabino, y las sepulturas de los artistas José y Peppino Benlliure, José Capuz con sus bronces escultóricos propios, y la de la cantante de ópera Lucrecia Bori (Lucrecia Borja).La sirena suena poco antes de las seis de la tarde. Un timbre-alarma aconseja llamar en el caso de quien ha demorado su estancia y encuentra cerrada la salida. Los visitantes marchan. Quedan los recuerdos eternos y la inmensidad del silencio se hace dueña del lugar.

 

 


[1] Para mayor información ver:

Miguel A. Catalá Gorges, El Cementerio General de Valencia. Valencia, 2007.

María Jesús Blasco Sales. La construcción del Cementerio General de Valencia. Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar. Zaragoza, 2005.

 

Ofrenda floral a celebrar en el Cementerio General de Valencia el día de Todos los Santos. 1 de noviembre del 2008.

 

Ajuntament de València

 

 

1      D. SALVADOR GINER VIDAL. (Valencia 1832 – 1911) Músico y compositor. Descendiente de una familia de músicos fue promotor de la Banda Municipal de Música y creador del Orfeón El Micalet, convertido en 1928 en Instituto Musical Giner. Introdujo en Valencia el “concierto” en su acepción actual. (1ª derecha)

 

2      PANTEÓN DE LA POLICÍA LOCAL.  En este sepulcro están enterrados los policías municipales que perdieron su vida en acto de servicio. El Ayuntamiento de Valencia y todos los valencianos nos unimos en este reconocimiento a sus servicios y su constante entrega y dedicación a la sociedad. (Paseo central)

 

3     JOSÉ CAMPO Y PÉREZ, MARQUÉS DE CAMPO. Valencia 1814 – Madrid 1899) Financiero y político. Fue regidor y alcalde del Ayuntamiento de Valencia (1843-49) y diputado en las Cortes. Impulsó diversas mejoras urbanísticas e inició el servicio de agua Potable en 1850. Fundó, entre otras, la Sociedad Valenciana de Fomento, la Sociedad de Crédito Valenciano y la Sociedad de Ferrocarriles Valencianos, así como el asilo que lleva su nombre. (Capilla)

 

4      PANTEÓN MUNICIPAL. REGIDORES Y CONCEJALES DEL EXCMO. AYUNTAMIENTO DE VALENCIA. Son 45 nichos citados por orden de antigüedad (1816-1969). Este panteón representa a todos los regidores y concejales que tuvieron que ver con la historia de la propia ciudad, los que por su dedicación hacia una Valencia mejor, merecen ser resaltados en letras de oro. El Ayuntamiento de Valencia y todos los ciudadanos siempre quedarán agradecidos. (Capilla)

 

5     D. JOAQUÍN SOROLLA BASTIDA. (Valencia 1863 – Cercedilla, Madrid 1923) Pintor. El artista valenciano más universal. Creó un estilo aún hoy seguido por otros artistas, con una característica luz mediterránea incorporada como elemento protagonista del cuadro, ello realizado con pinceladas de trazo largo. Durante su vida artística cosechó los máximos galardones y tuvo un reconocimiento universal. (1ª derecha)

 

6      D. CARLOS SOUSA ALVÁREZ DE TODELO, MARQUÉS DE SOTELO.  Valencia 1862 – 1937. Político y militar. Ingresó en la Armada en 1879 alcanzando el grado de contralmirante. Fue nombrado alcalde de Valencia de 1927 a 1930. Durante su mandato se llevaron a cabo diversas obras en la ciudad, como el Mercado Central, el matadero de El Cabanyal o la ampliación de la plaça de l’Ajuntament. (3ª derecha)

 

7      D. MANUEL BROSETA PONT. (Banyeres de Mariola 1932 – Valencia 1992). Político y abogado. Catedrático de Derecho Mercantil. Su reconocida trayectoria universitaria y política se vio truncada al ser vilmente asesinado por la banda terrorista ETA, el 15 de Enero de 1992. Un epitafio que honraría su vida, sería: “Las balas no consiguieron acallar tu voz, la que siempre perdurará entre nosotros”.  (Sección 14ª, nicho 149)

 

8      D. SALVADOR OCTAVIO VICENT CORTINA. (Valencia 1913 – 1999). Escultor. Tiene en su haber numerosas distinciones, especialmente, la Primera Medalla de la Exposición Nacional de 1950. Su obra se halla ampliamente repartida en museos, monumentos y colecciones particulares. (5ª izquierda, nicho 210)

 

9      PANTEÓN DE BOMBEROS. El Cuerpo de Bomberos, con 150 años de historia, ha estado presente en muchos y diferentes episodios vividos en la ciudad. Este panteón colectivo fue alzado para honrar con el recuerdo y agradecer su inestimable labor, los que arriesgaron y dieron su vida por los demás. Sirva este recuerdo como reconocimiento a su permanente dedicación y entrega. (3ª izquierda, cuadro 4)

 

10     D. MAXIMILIANO THOUS ORTS. (Pravia, Asturias 1875 – Valencia 1947) Periodista, realizador cinematográfico, dramaturgo y poeta. Trabajador incansable participó en innumerables hechos culturales. Para la historia quedó el ser autor de la letra del “Himno a la Exposición” (1909) posteriormente adoptado como “Himno de Valencia”. (3ª Columnas)

 

11     CRUZ A LAS VÍCTIMAS DEL CÓLERA EN EL S. XIX.  Monumento conocido como “La Cruz” o “del Cólera”, se alzó tras haber padecido la ciudad la epidemia de 1885. Murieron alrededor de 5.000 personas sobre una población de 170.000, lo que significó un porcentaje muy elevado de mortalidad. El mausoleo se dedica a todas las víctimas de las epidemias del cólera acaecidas en el s. XIX. (3ª Columnas)

 

12     D. SALVADOR TUSET TUSET. (Valencia 1883 – 1951). Pintor especializado en interiores, de tradición sorollesca, amplia pincelada y captación brillante de la luz. Llegó a desempeñar los cargos de profesor y director de la Escuela de Bellas Artes San Carlos de Valencia. Fue el autor de los lienzos situados en la bóveda del Salón de Cristal del Ayuntamiento de Valencia. (3ª Columnas)

 

13     D. CARMELO NAVARRO Y LLOMBART “CONSTANTÍ LLOMBART”. (Valencia 1848 – 1893). Escritor.  Uno de los propulsores de la Renaixència Valenciana. Participo y organizó un sinfín de actos valencianistas y fue propulsor de jornadas culturales relacionadas con la lengua valenciana. Como escritor, la obra más importante, fue Los fills de la morta viva, una relación biobibliográfica de escritores valencianos. (Cementerio Civil)

 

14    D. VICENTE BLASCO IBÁÑEZ. (Valencia 1867 – Menton 1928). Escritor y político. Universalmente conocido por sus novelas sociales y hondamente descriptivas. Con una personalidad arrolladora, impetuosa y vital, en sus obras describió como nadie las costumbres de Valencia, su huerta y su esplendoroso mar, con el vigor semejante a las pinturas de su gran amigo, Joaquín Sorolla. Un epitafio para tan ilustre novelista sería: “Tus novelas fueron vidas que quedaron impresas en letras de oro”. (Cementerio Civil)

 

15     D. EMILIO ATTARD ALONSO. (Valencia 1915 – Rocafort 1997).  Político y abogado. Fue consejero del Presidente del Gobierno en los años 80 y, asimismo, Presidente de la Comisión Constitucional y Vicepresidente del Congreso de los Diputados. Dirigió el Consejo de Cultura de la ciudad de Valencia y el Consejo Jurídico Consultivo de la Comunidad Valenciana hasta su muerte. (1ª izquierda)

MARIANO BENLLIURE Y GIL. (Valencia 1862 – Madrid 1947). Escultor. A lo largo de su carrera consiguió las más altas distinciones. En 1917 fue nombrado Director General de Bellas Artes. Caracterizó su estilo un naturalismo detallista y minucioso, un impresionismo espontáneo, de modelado nervioso, rápido y vivaz. Trabajador infatigable, sus obras se hallan repartidas por toda la geografía española. (Cementerio de El Cabanyal)

INICIO DE LA RUTA (Fotos Lola Cárdenas)

El cementerio se nos presenta como el sitio ideal para recordar a las generaciones predecesoras como componente esencial de la memoria de la ciudad.

Entrada principal. La actual marquesina, calada de hierro, procede de 1898 y fue obra del arquitecto José Manuel Cortina, que ya había sido el artífice de la reforma de la sala de espera. En el alto del pórtico del elegante pabellón de ingreso, bastante inusual en este tipo de edificaciones, cabe destacar la presencia de búhos con las alas desplegadas, un ave que simboliza el carácter funerario, la noche.

Durante mucho tiempo existió en la entrada una campana que servía para avisar a los empleados, cuando el cementerio se hallaba cerrado, la presencia de un entierro. Pronto la citada campana se convirtió en todo un símbolo del cementerio. Al inutilizarse esta, nuevamente se colocó otra campana, adquirida por la corporación en 1899, con la inscripción Jesús, María y José, 1877, que es la fecha de su fundición.

INICIO DE LA RUTA

El proyecto del nuevo cementerio fue obra del arquitecto municipal Cristóbal Sales, en colaboración con el también arquitecto y académico Manuel Blasco, Las obras comenzaron en julio de 1805 y concluyeron en 1807 inaugurándose en la mañana del día siete de junio. Un año después de su inauguración se alzaron los primeros 80 nichos ocupados entonces por miembros de la burguesía. Precisamente Manuel Blasco fue enterrado en el nº 17 que permanece en la actualidad. En esos primeros meses, y antes de la construcción de los nichos, todos los restos iban a parar a una fosa común.

 

INTERIOR. Paseo central. Sección 1ª

pared con los nichos más antiguos.

A un lado y otro vemos una pared con los nichos más antiguos. Algunos de los personajes son ilustres, de familias de abolengo y los epitafios más curiosos. Éstos serían obra de los múltiples poetas que en el siglo XIX había en Valencia, aunque muchas de las leyendas, da la impresión, que son de la mano de un poeta especializado en este tipo de literatura necrológica. Destacan, casi siempre, por su profunda lamentación, aquellos dedicados a niños, como: Esta losa sepulcral/ cubre restos infantiles/ de niña de cuatro abriles/ que perdió el aura vital.

primeros panteones Los primeros panteones fueron mandados construir tras tres sucesos que tuvieron una característica común: el fallecimiento y recuerdo de hijos de respectivas potentadas familias: Romero, marqués de San Juan (1848); Dotres (1851) y White-Llano (1853).

En esta área hay varios personajes ilustres: el cronista Vicente Boix, el poeta Querol, los pintores Cortina y Joaquín Sorolla, pero en todo el cementerio se encuentran literatos, artistas, políticos, toreros o cantantes que, junto a ciudadanos no conocidos, formaron parte de la historia social de Valencia, al menos, en los doscientos últimos años.

Llama la atención la cantidad de árboles, plantas y flores que convierten el cementerio en un importante jardín, un toque de vida en un lugar de recuerdos. De hecho, sin esta espléndida vegetación, las propias esculturas, los panteones, no resaltarían su belleza. Digamos, pues, que el verde los árboles y el blanco-gris de las figuras y las construcciones mezcladas con las piedras nobles, los ladrillos, el hierro o el bronce, se funden para ofrecer un conjunto armonioso. Recordemos que hay 103 panteones construidos en el s. XIX y otros tantos ya en el XX.  Si a esto le añadimos la cantidad de nichos con artísticos relieves y otros motivos ornamentales, resulta un conjunto arquitectónico-artístico de primera magnitud.

En 1901, tras la ampliación llevada a cabo por el arquitecto municipal Rafael Alfaro, aparecen las secciones 5ª y 7ª derecha por el lado norte, la sección 8ª por el oeste y las secciones 6ª y 7ª izquierda por la fachada meridional. Con ello, el área del cementerio alcanzaría los sesenta y tres mil metros cuadrados. El censo de población de la ciudad era de 213.000 habitantes.

Capilla.  Al lado izquierdo se halla el panteón de Campo. Aquí está enterrado José Campo y Pérez, el que fuera marqués de Campo. También sus familiares más directos: Soler Dhyver. Al otro lado, el derecho, el panteón Caro. Llama la atención que Ventura Caro, Capitán General de los Ejércitos, muriera el 19 de mayo de 1808, días después de proclamarse la guerra del Francés, llamada también de la Independencia, y dos años después de erigir este panteón. Sin duda, estas ilustres familias, participaron en la financiación de las obras de la capilla.

La Virgen de los Desamparados del remate de la capilla fue instalada en 1960. Anteriormente existieron a ambos lados de la entrada dos figuras que, con el tiempo desaparecieron. En el interior de la capilla se halla, a la derecha, la cripta de los Venerables y a la izquierda, la de los Regidores. Un gran Cristo de madera, de autor anónimo, preside el altar. En la parte trasera se halla el panteón de la familia White-Llano.

DERECHA

Milicianos Veteranos de la Libertad. (Inaugurado en julio de 1872). Sección 1ª iz. Está dedicado a la Asociación Patriótica de su título. Está en estado de total abandono. Desprovisto de las dos verjas que lo circundaban, en su día constituyó una especie de monumento local al soldado desconocido. Sus inscripciones laterales y trasera, seguramente, se deben al escritor liberal y romántico Vicente Boix. A los héroes sin nombre. A vuestro patriotismo en Cádiz (1820), en Valencia (1823) en Chiva y Cheste (1836 y 1838), y en Valencia (1873).

Monterde Tejada, Rafael.

Moroder. (1907) Modernista. Escultor: Mariano Benlliure. Soberbio monumento. Una gran obra de arte, quizá la joya del cementerio. La puerta con sus relieves son de una calidad extraordinaria. Las dos figuras superiores representan el desconsuelo y no hace falta verles la cara que saber que están completamente sumidas en la tristeza.

Además casi todos los elementos decorativos como el bronce de las lámparas votivas, con sus búhos simbólicos y las cadenas que rodean el monumento, representan un alto grado de esculpido. En la parte trasera, dos niños están besándose fraternalmente. Justo aquí detrás de este monumento se halla un conjunto de grupos escultóricos realizados por Carreras, siendo Vicente Sancho el arquitecto.

El monumento está lleno de simbolismos: adormideras, símbolo pagano del eterno sueño: búhos, que representan la noche; cadena con coronas y espinas, etc.

Giner. Sección 1ª, derecha. Al lado de Sorolla y Moroder. Escultor: Vicente Navarro. Marmolista: Santiago Ortíz. Interesante conjunto escultórico. El ángel que se halla en el centro sobresale por su gran tamaño y está realizado sobre una gran piedra de mármol. Las figuras de los bajorrelieves  fundidas en bronce representan la amargura y el desconsuelo tras la muerte.

 

 

 Risueño Ortiz. 1908. Arquitecto

Risueño Ortiz. 1908. Arquitecto: Vicente Sancho sobre un proyecto de 1905. Escultor: José Carreras. Estremecedor grupo escultórico en mármol formado por la figura de un ángel apocalíptico y de cinco cadáveres resucitados que, oído el toque de la trompeta del Juicio Final, se aprestan a salir de una tumba entreabierta. Espeluznante. Simbología de resurrección y muerte.

 

Marqueses de Jura-Real. (1886) Sección 1ª de la derecha. Arquitecto: Antonio Martorell. Es un ejemplo de construcción gótica, austera en sus pináculos, clasicista en la planta de cruz griega y las columnas de orden de corintio. Llama la atención la espléndida rejería.

Romero, Juan Bautista, marqués de San Juan. (1846) 1ª derecha. El primer panteón construido. Obelisco de estilo neoclásico. Intervienen el arquitecto Sebastián Monleón y el escultor Antonio Marzo. Solo la parte escultórica costo 43.500 reales. El jaspe negro y encarnado fue traído directamente de las canteras de Vilamarxant. La vegetación existente impide ver el monumento en su totalidad.

Hay mucha simbología. La dama de la derecha representa la esperanza. Pero se puede apreciar que en una de sus manos sostiene un trozo de ancla y en la otra una rama hacia abajo, representando que no hay esperanza o que ésta está totalmente perdida.

El reloj de arena con guadaña, la corona de siemprevivas –símbolo de la vida eterna, de la felicidad-  la antorcha humeante –símbolo de la brevedad de la vida-, un círculo formado por una serpiente enroscada –símbolo de la inmortalidad-, las cinco estrellas –símbolo del paso del tiempo y su final-, las figuras alegóricas, convierten al conjunto es uno de los de mayor simbolismo de los que se encuentran en el cementerio. La pequeña ventana ojival, donde se aloja una lámpara votiva, ha sido interpretada como símbolo de la vida y de la resurrección. Este conjunto se inspiró o reproduce el túmulo erigido en la catedral de Valencia con motivo de las exequias de la reina María Josefa Amalia, fallecida en 1819.

El panteón fue dedicado al joven Juan Bautista (20 años), único hijo y descendiente del comerciante y financiero Juan Bautista Romero que fue, además, miembro destacado del Colegio Mayor de la Seda. Financió la construcción de la plaza de toros y a él se debe el jardín y el palacete de Romero, más conocido como el jardín de Monforte, así como la construcción del Asilo de San Juan Bautista. Ostentó el título de marqués de San Juan.

Monterde Tejada, Rafael.

Monterde Tejada, Rafael. (Gárgolas en forma de dragones alados. Neomedievalismo fantástico). 1896. Arquitecto: José Manuel Cortina. Otro de los monumentos significativos del cementerio, una maravilla arquitectónica. Va provisto de una artística verja.

 

Pau. Ángel recostado sosteniendo una corona

Pau. Ángel recostado sosteniendo una corona. Mousoleo que recientemente ha sido sometido a una limpieza integral. A destacar el procedimiento empleado con aplicación de una resina que impide el manchado posterior por la erosión del tiempo y la humedad.

Enríquez. La 1ª de la sección 1ª derecha. La más grande y alta, la blanca.

IZQUIERDA

Llovera. 1ª Izquierda (1883) Neoegipcio. Arquitecto: Antonio Martorell. La forma de pirámide simboliza, entre otras, el paso de la vida a la muerte. En la capilla sepulcral subterránea los huecos de las tumbas se disponen en sentido longitudinal a los muros. Las cruces que rematan la cornisa rompen totalmente el sentido y efecto neoegipcio. Esta construcción adquiere más monumentalidad al estar alzada por tres escalones. La imaginamos solitaria, como templo sagrado, en un lugar perdido de la selva o de altas montañas, como monumento alzado de época ancestral.

 

 Colomina. (1ª Izquierda, junto al monumento egipcio Llovera)

Colomina. (1ª Izquierda, junto al monumento egipcio Llovera) Ostentoso panteón realizado por Antonio Martorell en 1881. Versión libre de una linterna funeraria, con cuatro robustas figuras alegóricas esculpidas en piedra arenisca de las canteras de Novelda. Representan el Trabajo, la Industria, el Comercio y la Agricultura. Con sus respectivos atributos sobre sendas coronas florales.

 

SECCIÓN 2ª derecha (Panteones)

 Dotres. (1853). Neogriego. Helenístico

 

Dotres. (1853). Neogriego. Helenístico. Fue el segundo panteón construido. Las columnas recuerdan a un templo, de orden dórico, totalmente helenísticas. Escultor: Santo Varni, joven artista italiano. Las piezas, una a una, se trajeron de Italia. Al construirse en alto da la impresión de más grandiosidad y prestancia, además la elevación facilita el acceso a una escalera que da paso a la cripta subterránea. Hay elementos inspirados en modelos romanos de época imperial. Hay leyendas o inscripciones que han desaparecido y que en su día sirvieron para adornar el conjunto. Está dedicado, principalmente a Virginia Dotres, fallecida en 1851 a los 15 años de edad. Su fallecimiento fue uno de los más sentidos en la ciudad. Los poetas le dedicaron la obra: Las flores del sepulcro, un libro con tapas blancas con poesías llenas de sentimiento y dolor por tan gran pérdida.

En la actualidad su estado general es de total abandono y se halla rodeado de una valla que impide su completa visión. La cripta está abierta.

Tras la exclaustración de los conventos, Gaspar Dotres compró la que fuera residencia conventual de Jesús y allí estableció la fábrica de hilatura de seda. Abandonada la empresa, el propio Dotres vendió el edificio a la Diputación Provincial por el año 1870. Ocho años después allí se establecería el Manicomio Provincial, frente a la plaza de Jesús.

 

SECCIÓN 3ª DERECHA

Las construcciones, en general, presentan unas líneas más rectas y minimalistas. Allí se encuentran el mausoleo del Marqués de Sotelo (plaza central), con esculturas de Alfonso Gabino, y las sepulturas de los artistas José y Peppino Benlliure, José Capuz con sus bronces escultóricos propios, y la de la cantante de ópera Lucrecia Bori (Lucrecia Borja).

José Capuz. (1884-1964). Escultor. Tumba erigida por el Ayuntamiento de Valencia. Tanto el Cristo crucificado como el relieve en bronce son obra propia del escultor.

Marqués de Sotelo. Carlos Sousa Alvárez, III marqués de Sotelo. Actuó como marino, su profesión, al lado del almirante Cervera en la guerra de Filipinas. El monumento fue realizado hacia 1937. Vanguardista. Arquitecto: Luis Matoses. Escultor: Alfonso Gavino.

 

SECCIÓN 3ª IZQUIERDA – GALERÍA DE LAS COLUMNAS.

Esta sección, además de la monumentalidad que le confieren sus pórticos dóricos, constituye un auténtico museo al aire libre por la abundancia y calidad artística de alguna de sus obras.

Según el primitivo plan proyectado en 1871 se decide construir sobre una superficie superior a los 15.000 m2 -en la actual sección 3ª: el denominado de los Pórticos o Patio de las Columnas, una galería porticada formada por 170 robustas columnas monolíticas y capitel dórico. Las obras, que concluyeron en 1892, fueron costeadas por los ingresos de la venta de terrenos de los panteones.

Esta área es una de las más atrayentes del cementerio, precisamente por estar recogida por las citadas columnas. Citar algunas de las fabulosas esculturas que se hallan en los panteones, sería dejarnos algunas de importancia. No obstante son de destacar las de las familias Fabregat-Peris, con su artístico ángel realizado en mármol de Carrara, la monumental tumba de José Puig, con su artístico cristo o las de Galindo-Galindo, Ortíz, Bau, Camarasa, Fábregat-Peris, José Puig, Gómez Reig, Antonio Lorenzo, Navarro Bellver, Sala-Serrulla, Krause o la del torero Manuel Granero y el del poeta Maximilià Thous, por citar algunos sin menospreciar otros de gran interés artístico. En el centro sobresale el túmulo dedicado a las víctimas de las epidemias de cólera acaecidas en el s. XIX, una gran cruz alzada tras el contagio de 1885.

Túmulo por las víctimas del cólera (Cruz). El monumento conocido como “La Cruz” o “del Cólera”, se alzó tras haber padecido la ciudad la epidemia de 1885. Murieron alrededor de 5.000 personas sobre una población de 170.000, lo que significó un porcentaje muy elevado de mortalidad. Los fallecidos fueron enterrados en zanjas y cubiertos de cal viva como medida higienista. También, por los posibles contagios, se prohibió la entrada al cementerio a toda persona particular. Ante este terrible acontecimiento el Ayuntamiento aprobó la construcción del mausoleo que fue realizada en 1891 y en la que intervino el arquitecto mayor Antonio Ferrer. Se utilizó piedra de Novelda y las obras ascendieron a 18.200 pesetas.

Por causas que se desconocen nunca llegó a grabarse en la piedra la leyenda que recordaba a las víctimas de la epidemia, a pesar de su aprobación en la sesión del 3.10.1892. Dichas inscripciones fueron propuestas por el poeta Teodoro Llorente: “A las víctimas de las epidemias que han azotado a Valencia en el presente siglo, en los años 1834, 1854, 1855, 1865, 1870, 1885 y 1890. A los fallecidos que legan un nombre y no tienen un pedazo de tierra determinado para guardar sus restos, sus familiares les dedican un recuerdo”. “A los que al morir se borra la memoria de su existencia y sus huesos se confunden en la fosa común, la ciudad les levanta este mausoleo. 1892”. “Descansen en paz los que fueron sorprendidos por la muerte cuando aún les brindaba la vida ilusiones y esperanzas “.

 Familia Suay. Frente a la cruz del cólera

Familia Suay. Frente a la cruz del cólera. Escultor: Eugenio Carbonell. También están enterrados otros familiares: Rodríguez Fornós.

Granero. Escultor José Arnal

 Granero. Escultor: José Arnal. El torero Granero falleció de una cornada en Madrid, en mayo de 1922. Las dos figuras representan a un ángel, en su último suspiro, y la de una matrona arrodillada personificando a Valencia. Posiblemente el escultor Arnal se inspirara en la obra de Miguel Ángel.

Gómez Reig. Ca. 1910- Estilo romántico.

Gómez Reig. Ca. 1910- Estilo romántico. Escultor: Eugenio Carbonell. Ángel en actitud de abrir la puerta del panteón. La piedra rústica está integrada en total armonía con el monumento que quiere representar un carácter de sencillez y pobreza.

Fábregat-Peris. Ángel realizado sobre mármol de Carrara por Eugenio Carbonell. Espectacular. Carbonell fue uno de los escultores más prolíficos en el cementerio.

El gran Cristo crucificado de la familia Puig-Luna, es obra de Rafael Rubio y los ángeles y bajorrelieves, de Luis Bolinches.

Camarasa. (Al fondo de la sección) Sobresale el magnífico trabajo de los relieves en bronce y toda una muestra de rejería renacentista. Las columnas son de mármol veteado.

Galindo Galindo. (1911) Neogótico. Arquitecto: Vicente Rodríguez. Escultores: Ricardo Boix y Ramón Castro.  

Navarro Bellver. Grupo escultórico en mármol de la Piedad

 

Navarro Bellver. Grupo escultórico en mármol de la Piedad y ángel fundido en bronce. Escultor: Luis Marco Pérez. Marmolista: Emilio Suay. 1930. Espectacular conjunto escultórico de gran fuerza expresiva, sobre un fondo de una columnata en hemiciclo.

García, Antonio. (1907). Fotógrafo, suegro de Sorolla. El busto en bronce es de Mariano Benlliure.

 Dolz, Felipe. Escultor José Arnal. Grupo escultórico que representa una crucifixión con dos ángeles.

Dolz, Felipe. Escultor: José Arnal. Grupo escultórico que representa una crucifixión con dos ángeles.

 

Cementerio Civil. Conserva el aire de recoleto. Mide 1.222 m2.Antiguamente se accedía a través de la puerta de entrada que ahora no se utiliza. Así era independiente pero en la actualidad ha quedado integrado como una sección más del cementerio. En su vestíbulo, hoy sin uso, se halla la siguiente inscripción: “El Ayuntamiento en su sesión del 7 de octubre de 1889 acordó la construcción de este cementerio. Se colocó la primera piedra el 24 de septiembre de 1891. Y se incautó definitivamente el 19 de agosto de 1892.”

En general, en este lugar, se aprecian varias sepulturas de fallecidos extranjeros y algunas tumbas de hebreos con sus características estrellas esculpidas sobre la lápida. Otro detalle curioso es la presencia de una veintena de gatos que reciben al visitante como dueños absolutos del lugar, están acogidos al plan de esterilización felina, siendo alimentados con pienso bajo el cuidado de la Sociedad Protectora de Animales.

Ocupa la sección 4ª. Una de las primeras imágenes que se nos presentan es la extraordinaria lápida de estilo Art Decó del nicho de la familia Azzati, (se hallan los restos del periodista Félix Azzati) costeada por suscripción popular.

Frente al túmulo dedicado al poeta Llombart, el nicho que acoge los restos del novelista Blasco Ibáñez que, curiosamente tiene dedicado un panteón a su memoria y a la de sus familiares en sección contigua, con su busto casi cubierto por las palmeras laterales). La lápida es sencilla, de mármol negro, tan solo su nombre y una leyenda íntima como testamento de su amor a Valencia. Fallecido el escritor en Francia (1928) sus restos fueron repatriados en 1933. Tiene pendiente el proyecto de un monumento que, en principio, se proyectó colocar en el jardín del crematorio. Mariano Benlliure realizó el túmulo cuyos elementos se hallan en una antigua capilla del ex convento del Carmen.

Destaca la tumba de la familia Cañizares con un hermoso friso con figuras en bajorrelieve, obra juvenil del escultor Silvestre de Edeta. En la tumba de A. Calleja, erigida por “sus amigos” se halla enterrada Amparo Meliá, la que fuera viuda de Pablo Iglesias.

visita 2

 Calderón, Aldredo. Autor: Francisco Paredes. Maestro de obras: Rafael Moreno. Calderón fue pedagogo y uno de los fundadores de la institución Libre de Enseñanza. La magnífica figura de la figura corpórea desnuda, hecha sobre piedra caliza, representa la actitud de dejar grabada la fecha de 1907, junto al relieve con el busto del difunto o la hiedra simbólica.

Cementerio islámico. El Ayuntamiento de Valencia y la Comunidad Islámica de Valencia firmaron un convenio, en julio del 2000, por medio del cual la comunidad musulmana que vive en la capital valenciana dispone de una parte del Cementerio Municipal para la práctica de enterramientos según el rito islámico. Con esta iniciativa, la corporación cumple con lo dispuesto en el artículo 2.5 de la Ley 26/1.992, de 10 de Noviembre, por la cual “se reconoce a las Comunidades Islámicas, pertenecientes a la Comisión Islámica de España, el derecho a la concesión de parcelas reservadas para los enterramientos islámicos en los cementerios municipales, así como el derecho a poseer cementerios islámicos propios.” También el Ajuntament se compromete a adoptar las medidas oportunas para la observancia de las reglas tradicionales islámicas relativas a inhumaciones, sepulturas y ritos funerarios, que se realizarán con intervención de la Comunidad Islámica local. Asimismo, se reconoce el derecho a trasladar a los cementerios pertenecientes a las Comunidades Islámicas los cuerpos de los difuntos musulmanes, tanto los actualmente inhumados en cementerios municipales como los de aquéllos cuyo fallecimiento se produjo en localidad en la que no exista cementerio islámico, son sujeción a lo dispuesto en la legislación de régimen local y de sanidad.

La comunidad musulmana accedió a realizar sus enterramientos con los correspondientes ataúdes, tal como obliga el reglamento de policía sanitaria y mortuoria, renunciando de esta forma a parte del ritual mortuorio musulmán. No obstante, el presidente de la comunidad musulmana aclaró que «los ataúdes serán lo más sencillos posibles y sin sedas ni nada por el estilo. El nuevo recinto dispone de dos accesos, uno de ellos para visitas de familiares a los difuntos comunicado con el cementerio general, con un arco de herradura en la entrada en el que reza la identificación de cementerio islámico en árabe, y el otro exclusivo para los enterramientos que comunica directamente con el exterior, frente al barrio de San Isidro. Este cementerio está dotado de un pequeño lavatorio para la manipulación de los cadáveres, paso previo a su enterramiento. Los cuerpos, envueltos en el sudario, reposan dentro de un ataúd antes de ser enterrados bajo tierra y mirando a la Meca.

Cementerio Británico. British Protestant Cemetery. Está situado frente a la puerta principal del Cementerio General. Fue instalado en 1870 como enterramiento de los protestantes ingleses, en su mayoría operarios que participaron en las obras del puerto de Valencia. En la actualidad presenta una imagen romántica de cementerio inglés, con signos de casi total abandono. Se halla cerrado.

 

 

MUSEO DEL SILENCIO

Visita al Cementerio General de Valencia

Ajuntament de València

TEXTO YA CORREGIDO

 

Texto: Rafael Solaz Albert

Fotografías: Lola Cárdenas Gómez

 

Edita: AJUNTAMENT DE VALÈNCIA

Concejalía de Sanidad, Contaminación Acústica y

Laboratorio Municipal, Consumo, Playas y Cementerios.

 

Depósito legal:

I.S.B.N.:

 

El recorrido comprende la parte más antigua del cementerio: la entrada, el paseo central y las primeras cuatro secciones en su parte derecha-izquierda. En cada sección se destacan algunos panteones y lápidas. El criterio de selección no ha sido otro que intentar señalar el interés artístico, arquitectónico, biográfico o popular de cualquiera de ellos, sin menosprecio de otros de igual importancia que nos hallaremos a nuestro paso. Destacar todos ellos supondría hacer la ruta interminable ya que el cementerio alberga un importante legado para la historia de Valencia en los dos últimos siglos, un lugar idóneo para recordar a las generaciones predecesoras como un componente esencial de la memoria de la ciudad.

 

BREVE HISTORIA DEL CEMENTERIO GENERAL

Cementerios parroquiales. Con el cristianismo se acostumbró a enterrar a los muertos cerca de las iglesias. Al principio, las sepulturas estaban en la parte exterior de los templos y a lo largo de sus propios muros. Como los fieles acudían al lugar para cumplir con los deberes de la religión, fue preciso poner estos primitivos camposantos a cubierto de las injurias del tiempo. Así, pronto fueron construidos los zaguanes y los soportales, siendo éste el origen de las capillas en donde se congregaban los fieles cuando querían orar sobre las sepulturas. Este espacio sepulcral se unía a la propia iglesia por medio de pórticos y arcadas, hasta que fue cerrado separándolo del edificio eclesiástico pero formando un conjunto continuador del propio centro religioso.

La creación de los cementerios extramuros. La práctica de enterramientos parroquiales se mantuvo en España hasta la segunda mitad del siglo XVIII, en la que ya comienzan a difundirse algunas ideas de la Ilustración. En 1785 Benito Bails había escrito una obra incidiendo sobre lo perjudicial que era para las personas el mantener los cementerios parroquiales dentro de las poblaciones.

En 1786 el regidor Tomás Pascual de Almunia, representante de la nobleza, también se pronunció sobre la clausura de todos los cementerios, proposición que, igualmente, contó con la aprobación del Claustro de Medicina. Sería Carlos III quien expidiera una Real Orden, el 3 de abril de 1787, proscribiendo semejante costumbre y ordenando que se estableciesen cementerios para los fieles, a ser posible alejados de la urbe, como medida contra la anterior práctica antihigiénica e insalubre.

Origen de este Cementerio General. La ley se cumplió en nuestra ciudad ya en el siglo XIX. Fue necesaria la Pragmática del 26 de abril de 1804 dictada por el Intendente Corregidor Cayetano de Urbina, y fue a partir de ese momento cuando verdaderamente comienza el derribo de los cementerios parroquiales y se proyecta la creación de un Cementerio General para todos los ciudadanos.

El producto de la venta de los terrenos de los cementerios parroquiales fue de 318.397 reales que, unidos a los fondos anticipados por la Fábrica del Río y otros aportados por el Municipio, dieron un total de 679.543 reales que se aplicaron a la construcción del nuevo cementerio.

El proyecto fue obra del arquitecto municipal Cristóbal Sales, en colaboración con el también arquitecto y académico Manuel Blasco, y fue aprobado por la Academia de Bellas Artes de San Carlos. Para su construcción se eligió el lugar donde se encontraba la partida del Molí de Tell, a orillas del camino de Picassent.

Las obras comenzaron en julio de 1805 y concluyeron en 1807, inaugurándose la mañana del domingo 7 de junio y siendo enterrado el primer cadáver al día siguiente, utilizándose una fosa común. Un año después de esta apertura se alzaron los primeros 80 nichos que fueron ocupados entonces por miembros de la burguesía. Manuel Blasco fue enterrado en el nº 17 el cual permanece en la actualidad. En esos primeros meses, y antes de la construcción de los nichos, todos los restos iban a parar a una fosa común.

Consolidación y crecimiento. A los treinta años de su inauguración se desbordaron las previsiones al quedar totalmente ocupado. Es entonces cuando tienen lugar sucesivas ampliaciones, se abren nuevas calles, bloques de nichos y se incorporan nuevos espacios.

Los primeros panteones fueron mandados construir después de tres sucesos que tuvieron una característica común, el fallecimiento y posterior recuerdo de los hijos de ciertas familias de clase alta: Romero, marqués de San Juan (1848); Dotres (1851) y White-Llano (1853).

En 1876 se aprueba un nuevo ensanche. Hacia 1880 se acuerdan las condiciones para construir nuevos nichos y pórticos. Según el primitivo plan proyectado en 1871 se decide construir sobre una superficie superior a los 15.000 m2 -en la actual sección 3ª-: el denominado de los Pórticos o Patio de las Columnas, una galería porticada formada por 170 robustas columnas monolíticas y capitel dórico. Las obras, que concluyeron en 1892, fueron costeadas por los ingresos de la venta de terrenos de los panteones. En 1886 se construyó la sala de espera y ya en 1907 el Patio de las Palmeras.

En 1901, tras la ampliación llevada a cabo por el arquitecto municipal Rafael Alfaro, aparecen las secciones 5ª y 7ª derecha por el lado norte, la sección 8ª por el oeste y las secciones 6ª y 7ª izquierda por la fachada meridional. Con ello, el área del cementerio alcanzaría los sesenta y tres mil metros cuadrados. El censo de población de la ciudad era de 213.000 habitantes.

Arquitectos como Sebastián Monleón, Joaquín María Arnau, Francisco Almenar, Gerardo Roig, Vicente Sancho o Antonio Martorell, proyectaron los mausoleos junto a renombrados escultores de la época: Mariano Benlliure, Ricardo Boix, Eugenio Carbonell, Carreras o Alfonso Gabino, por citar algunos de ellos que, junto a otros profesionales, contribuyeron a dar esplendor a la imagen actual del Cementerio.

En sucesivas épocas se abrieron fosas comunes para enterrar a difuntos, según las circunstancias de la muerte y el momento vivido. Las epidemias del s. XIX y, sobre todo, la guerra civil (1936-39) provocaron este tipo de enterramientos. Actualmente, tan sólo se conservan intactos los cuatro cuadros que componen la reivindicada fosa común en la sección 7ª derecha.

En las décadas de los años 50 al 80 asistimos a un amplio desarrollo del cementerio, viviendo una etapa de apogeo. El impulso económico, el aumento de población y la no incineración produjeron un incremento de inhumaciones, junto a lápidas más artísticas, lo que, a su vez, introdujo un perfil cambiante en el camposanto.

En marzo de 1988, siguiendo las nuevas leyes de Policía Sanitaria Mortuoria, fue inaugurado el Crematorio Municipal. Presenta un edificio de líneas vanguardistas, según proyecto del arquitecto Fernando Romeu, estando rodeado de altos eucaliptos, palmeras y pinos. Para la inhumación de cenizas se destinó -en la sección 11ª- un evocador Jardín del Recuerdo, formado por cuatro cuadros y un túmulo piramidal en el centro. Otra de las construcciones recientes es el Tanatorio Municipal (2000), un edificio de trazas modernistas proyectado por el arquitecto Jordi Pinyol.

Actualmente, el cementerio está dividido en 21  secciones, con sus cuadros, bloques, letras y numeración independiente en cada uno de los bloques. La  sección nº 20, construida recientemente, se halla situada en la parte sur, cerca del nuevo cauce del río, junto al Tanatorio y las oficinas administrativas. La nº 21 se ha asignado al área que ocupa el cementerio islámico.

 

INICIO DE LA VISITA

Entrada principal. La actual marquesina, calada de hierro, procede de 1898 y fue obra del arquitecto José Manuel Cortina, que ya había sido el artífice de la reforma de la sala de espera. En el alto del pórtico del elegante pabellón de ingreso, bastante inusual en este tipo de edificaciones, cabe destacar la presencia de búhos con las alas desplegadas, un ave que simboliza el carácter funerario, la noche.

Durante mucho tiempo existió en la entrada una campana que servía para avisar a los empleados, cuando el cementerio se hallaba cerrado, de la presencia de un entierro. Pronto la citada campana se convirtió en todo un símbolo del cementerio. Al inutilizarse ésta, nuevamente se colocó otra campana, adquirida por la corporación en 1899, con la inscripción Jesús, María y José, 1877, que es la fecha de su fundición.

En el hall de entrada se colocaron dos inscripciones: una recordando el segundo centenario del cementerio y la otra con una frase que recuerda la igualdad de las personas ante la muerte:

Este Cementerio General fue construido según proyecto del arquitecto municipal Cristóbal Sales, en colaboración con el también arquitecto y académico Manuel Blasco. Las obras comenzaron en julio de 1805 y concluyeron en 1807, inaugurándose la mañana del domingo 7 de junio. Un año después de esta apertura se alzaron los primeros 80 nichos.

1 de noviembre de 2008. En conmemoración de sus 200 años de existencia.

                                                                                                     Excm. Ajuntament de València.

 

Ni los más ostentosos panteones -ricamente decorados con intrincados relieves, junto a las sencillas lápidas de inscripciones anónimas borradas por la erosión del olvido- trazan un desacuerdo ante el fin de la vida. Esta diferenciación está concebida por los que quedan… El oro se convierte en ceniza, los nombres desconocidos se remarcan y la guadaña, convertida en símbolo, recuerda la esencial igualdad.

                                                                                                                                    Rafael Solaz

 

PASEO CENTRAL. (Sección1ª)

Antes de acceder al paseo, a un lado y otro, vemos una pared con los nichos más antiguos. Algunos de los personajes son ilustres, de familias de abolengo y los epitafios más curiosos. Estos serían obra de los múltiples poetas que en el siglo XIX había en Valencia, aunque muchas de las leyendas dan la impresión de haber salido de la mano de un poeta especializado en este tipo de literatura necrológica. Destacan, casi siempre por su profunda lamentación, aquellos dedicados a niños, como: Esta losa sepulcral/ cubre restos infantiles/ de niña de cuatro abriles/ que perdió el aura vital.

Llama la atención la cantidad de árboles, plantas y flores que convierten el cementerio en un importante jardín, un toque de vida en un lugar de recuerdos. De hecho, sin esta espléndida vegetación, las propias esculturas y los panteones no resaltarían tanto su belleza. Digamos, pues, que el verde los árboles y el blanco-gris de las figuras y las construcciones mezcladas con las piedras nobles, los ladrillos, el hierro o el bronce, se funden para ofrecer un conjunto armonioso. Recordemos que hay 103 panteones construidos en el s. XIX y otros tantos ya en el s. XX.  Si a esto le añadimos la cantidad de nichos con artísticos relieves y otros motivos ornamentales, resulta un conjunto arquitectónico-artístico de primera magnitud.

Panteón de la Policía Local.  En este sepulcro están enterrados los policías municipales que perdieron su vida en acto de servicio.

Capilla.  Se halla al fondo del paseo central. Ya en el edificio, al lado izquierdo, se encuentra  el panteón de Campo. Aquí está enterrado José Campo y Pérez, el que fuera marqués de Campo (Valencia 1814 – Madrid 1899). También sus familiares más directos: Soler Dhyver. Al otro lado, el derecho, el panteón de Caro. Llama la atención que Ventura Caro, Capitán General de los Ejércitos, muriera el 19 de mayo de 1808, días después de proclamarse la guerra del Francés, llamada también de la Independencia, y dos años después de erigir este panteón. Sin duda, estas ilustres familias participaron en la financiación de las obras de la capilla.

Por el interior de la capilla, a la izquierda, se accede al Panteón Municipal donde se encuentran 45 nichos de regidores del Ayuntamiento de Valencia inhumados entre 1816 y 1969.

La Virgen de los Desamparados que figura en el remate de la capilla fue instalada en 1960. Anteriormente, existieron a ambos lados de la entrada dos figuras que, con el tiempo, desaparecieron. En el interior de la capilla se halla, a la derecha, la cripta de los Venerables y a la izquierda, la de los Regidores. Un gran Cristo de madera, de autor anónimo, preside el altar. Adosado a la parte trasera se halla el panteón de la familia White-Llano.

 

SECCIÓN 1ª DERECHA

Milicianos Veteranos de la Libertad. (Inaugurado en julio de 1872). Dedicado a la Asociación Patriótica de su título, se encuentra en un estado de total abandono. Desprovisto de las dos verjas que lo circundaban, en su día constituyó una especie de monumento local al soldado desconocido. Sus inscripciones laterales y trasera se deben, seguramente, al escritor liberal y romántico Vicente Boix: A los héroes sin nombre. A vuestro patriotismo en Cádiz (1820), en Valencia (1823) en Chiva y Cheste (1836 y 1838), y en Valencia (1873).

Familia Moroder. (1907) Modernista. Escultor: Mariano Benlliure. Soberbio monumento. Una gran obra de arte, quizá la joya del cementerio. La puerta con sus relieves son de una calidad extraordinaria. Las dos figuras superiores representan el desconsuelo y no hace falta verles la cara para saber que están completamente sumidas en la tristeza.

Además, casi todos los elementos decorativos como el bronce de las lámparas votivas, con sus búhos simbólicos y las cadenas que rodean el monumento, representan un alto grado de esculpido. En la parte trasera, dos niños están besándose fraternalmente. El monumento está lleno de simbolismos: adormideras, símbolo pagano del eterno sueño: búhos, que representan la noche; cadena con coronas y espinas, etc.

Joaquín Sorolla Bastida. (Valencia 1863 – Cercedilla, Madrid 1923) Pintor. El artista valenciano más universal. Familia Giner. (Al lado de Sorolla y Moroder). Escultor: Vicente Navarro. Marmolista: Santiago Ortiz. Interesante conjunto escultórico. El ángel que se halla en el centro sobresale por su gran tamaño y está realizado sobre una gran piedra de mármol. Las figuras de los bajorrelieves,  fundidas en bronce, representan la amargura y el desconsuelo tras la muerte.

 

Familia Risueño Ortiz. 1908. Arquitecto: Vicente Sancho, sobre un proyecto de 1905. Escultor: José Carreras. Estremecedor grupo escultórico en mármol formado por la figura de un ángel apocalíptico y por cinco cadáveres resucitados que, oído el toque de la trompeta del Juicio Final, se aprestan a salir de una tumba entreabierta. Espeluznante. Simbología de resurrección y muerte. Marqueses de Jura-Real. (1886). Arquitecto: Antonio Martorell. Es un ejemplo de construcción gótica, austera en sus pináculos, clasicista en la planta de cruz griega y las columnas de orden corintio. Llama la atención la espléndida rejería.

 

Juan Bautista Romero, marqués de San Juan. (1846) El primer panteón construido. Obelisco de estilo neoclásico. Intervienen el arquitecto Sebastián Monleón y el escultor Antonio Marzo. Sólo la parte escultórica costó 43.500 reales. El jaspe negro y encarnado fue traído directamente de las canteras de Vilamarxant. La vegetación existente impide ver el monumento en su totalidad.

Éste presenta un fuerte contenido simbólico. La dama de la derecha representa la esperanza. Pero se puede apreciar que en una de sus manos sostiene un trozo de ancla y en la otra una rama hacia abajo, expresando que no hay esperanza o que ésta está totalmente perdida. El reloj de arena con guadaña, la corona de siemprevivas –símbolo de la vida eterna, de la felicidad-  la antorcha humeante –símbolo de la brevedad de la vida-, un círculo formado por una serpiente enroscada –símbolo de la inmortalidad-, las cinco estrellas –símbolo del paso del tiempo y su final-, las figuras alegóricas, convierten al conjunto en uno de los de mayor simbolismo de los que se encuentran en el cementerio. La pequeña ventana ojival, donde se aloja una lámpara votiva, ha sido interpretada como símbolo de la vida y de la resurrección. Este conjunto se inspira o reproduce el túmulo erigido en la catedral de Valencia con motivo de las exequias de la reina María Josefa Amalia, fallecida en 1819.

El panteón fue dedicado al joven Juan Bautista (20 años), único hijo y descendiente del comerciante y financiero Juan Bautista Romero que fue, además, miembro destacado del Colegio Mayor de la Seda. Financió la construcción de la plaza de toros y a él se debe el jardín y el palacete de Romero, más conocido como el jardín de Monforte, así como la construcción del Asilo de San Juan Bautista. Ostentó el título de marqués de San Juan.

Otros mausoleos destacables, son: Rafael Monterde Tejada. 1896. Arquitecto: José Manuel Cortina. Otro de los monumentos más significativos del cementerio, una maravilla arquitectónica. Va provisto de una artística verja y sus gárgolas en forma de dragones alados remiten a cierto Neomedievalismo fantástico. Familia Pau, un ángel recostado sosteniendo una corona (recientemente, ha sido sometido a una limpieza integral, siendo a destacar el procedimiento empleado con aplicación de una resina que impide el manchado posterior por la erosión del tiempo y la humedad). Salvador Giner Vidal. (Valencia 1832–1911). Músico y compositor. Descendiente de una familia de músicos fue promotor de la Banda Municipal de Música y creador del Orfeón El Micalet, convertido en 1928 en Instituto Musical Giner. Introdujo en Valencia el “concierto” en su acepción actual.

SECCIÓN 1ª IZQUIERDA

A este lado se encuentran las sepulturas de varios prohombres valencianos: el escritor y poeta Vicente Boix y Ricarte (1813-1880), el poeta Wenceslao Querol  (1837-1889), el panteón de la familia Bertrán de Lis (1860) o el de Emilio Attard Alonso. (Valencia 1915 – Rocafort 1997).  Político y abogado. Fue consejero del Presidente del Gobierno en los años 80 y, asimismo, Presidente de la Comisión Constitucional y Vicepresidente del Congreso de los Diputados.

Uno de los mausoleos que destacan por su originalidad arquitectónica es el de la familia Llovera. (1883) Neoegipcio. Arquitecto: Antonio Martorell. La forma de pirámide simboliza, entre otras, el paso de la vida a la muerte. En la capilla sepulcral subterránea los huecos de las tumbas se disponen en sentido longitudinal a los muros. Las cruces que rematan la cornisa rompen totalmente el sentido y efecto neoegipcio. Esta construcción adquiere más monumentalidad al estar alzada sobre tres escalones. La imaginamos solitaria, como templo sagrado, en un lugar perdido de la selva o de altas montañas, como monumento erigido en época ancestral.

Otro de los destacados es el que corresponde al Marqués de Colomina. (junto al mausoleo Llovera) Ostentoso panteón realizado por Antonio Martorell en 1881. Las esculturas son de José Aixa. Versión libre de una linterna funeraria, con cuatro robustas figuras alegóricas esculpidas en piedra arenisca de las canteras de Novelda. Representan el Trabajo, la Industria, el Comercio y la Agricultura, con sus respectivos atributos sobre sendas coronas florales.

SECCIÓN 2ª DERECHA

Familia Dotres. (1853). Helenístico. Fue el segundo panteón construido. Las columnas recuerdan a un templo, de orden dórico, totalmente helenísticas. Escultor: Santo Varni, joven artista italiano. Las piezas, una a una, se trajeron de Italia. Al construirse en alto da la impresión de más grandiosidad y prestancia, además la elevación facilita el acceso a una escalera que da paso a la cripta subterránea. Hay elementos inspirados en modelos romanos de época imperial. Hay leyendas o inscripciones que han desaparecido y que en su día sirvieron para adornar el conjunto. Está dedicado, principalmente, a Virginia Dotres, fallecida en 1851 a los 15 años de edad. Su fallecimiento fue uno de los más sentidos en la ciudad. Los poetas le dedicaron la obra Las flores del sepulcro, un libro con tapas blancas presentando poemas llenos de sentimiento y dolor por tan gran pérdida.

SECCIÓN 3ª DERECHA

Las construcciones, en general, presentan unas líneas más rectas y minimalistas. Allí se encuentra el mausoleo del Marqués de Sotelo (plaza central), con esculturas de Alfonso Gabino. Carlos Sousa Álvarez (Valencia 1862–1937). Político y militar. Ingresó en la Armada en 1879 alcanzando el grado de contralmirante y participó, al lado del almirante Cervera, en la guerra de Filipinas. Fue alcalde de Valencia de 1927 a 1930. El monumento fue realizado hacia 1937. Vanguardista.

 

También se encuentran, entre otras, las sepulturas de los artistas José Benlliure (1855-1937), José Capuz (1884-1964) erigido por el Ayuntamiento de Valencia, con el Cristo crucificado y un relieve en bronce que son obras escultóricas propias, y la de la cantante de ópera Lucrecia Bori (Lucrecia Borja, 1887-1960).

 

SECCIÓN 3ª IZQUIERDA (Galería de las Columnas)

 Esta sección, además de la monumentalidad que le confieren sus pórticos de estilo dórico, constituye un auténtico museo al aire libre por la abundancia y calidad artística de alguna de sus obras.

 Es una de las áreas más atrayentes del cementerio, precisamente por estar recogida por las citadas columnas. Citar algunas de las fabulosas esculturas que se hallan en los panteones sería dejarnos otras de importancia no menor. No obstante, son de destacar las de las familias Fabregat-Peris, con su artístico ángel realizado en mármol de Carrara; la monumental tumba de José Puig, con su artístico Cristo;  las de Galindo-Galindo, Ortiz Bau, Camarasa,  Gómez Reig, Antonio Lorenzo, Navarro Bellver, Sala-Serrulla, Krause o la del torero Manuel Granero y la del poeta Maximilià Thous, por citar algunas y sin menospreciar otras de gran interés artístico. En el centro sobresale el túmulo dedicado a las víctimas de las epidemias causadas por el cólera.

 

Túmulo por las víctimas del cólera (Cruz). El monumento conocido como “La Cruz” o “del Cólera” se alzó tras haber padecido la ciudad la epidemia de 1885. Murieron alrededor de 5.000 personas sobre una población de 170.000, lo que significó un porcentaje muy elevado de mortalidad. Los fallecidos fueron enterrados en zanjas y cubiertos de cal viva como medida higiénica. Ante este terrible acontecimiento el Ayuntamiento aprobó la construcción del mausoleo que fue realizado en 1891 y en el que intervino el arquitecto mayor Antonio Ferrer. Se utilizó piedra de Novelda y las obras ascendieron a 18.200 pesetas.

 

Panteón de bomberos. (Cuadro 4) Este panteón colectivo pertenece al Cuerpo de Bomberos, presente durante 150 años en muchos y diferentes episodios vividos en la ciudad.

 

Frente a la Cruz del Cólera se hayan dos mausoleos: familia Suay, cuyo escultor fue Eugenio Carbonell (también están enterrados otros familiares como Rodríguez Fornos) y el monumento dedicado a Granero, obra del escultor José Arnal. El torero Manuel Granero falleció de una cornada en Madrid, en mayo de 1922. Las dos figuras representan a un ángel, en su último suspiro, y la de una matrona arrodillada personificando a Valencia. Posiblemente, Arnal se inspirara en La Piedad de Miguel Ángel.

 

Otros mausoleos de importancia presentes en esta sección, son: Maximiliano Thous Orts. (Pravia, Asturias 1875 – Valencia 1947) Periodista, realizador cinematográfico, dramaturgo y poeta. Para la historia quedó como autor de la letra del “Himno de la Exposición” (1909) posteriormente adoptado como “Himno de Valencia”. Salvador Tuset Tuset. (1883 – 1951). Pintor especializado en interiores, de tradición sorollesca, amplia pincelada y captación brillante de la luz. Llegó a desempeñar los cargos de profesor y director de la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Fue el autor de los lienzos situados en la bóveda del Salón de Cristal del Ayuntamiento de Valencia.

 

Familia Gómez Reig. (Ca. 1916). Estilo romántico. Escultor: Eugenio Carbonell. Ángel en actitud de abrir la puerta del panteón. La piedra rústica está integrada en total armonía con el monumento que quiere representar un carácter de sencillez y pobreza. Fabregat-Peris. Ángel realizado sobre mármol de Carrara por Eugenio Carbonell. Espectacular. Carbonell fue uno de los escultores más prolíficos en el cementerio. Puig-Luna. El gran Cristo crucificado es obra de Rafael Rubio y los ángeles y bajorrelieves, de Luis Bolinches.

 

Camarasa. (Al fondo, a la derecha). Sobresale el magnífico trabajo de los relieves en bronce y toda una muestra de rejería renacentista (Camarasa tuvo una empresa de bronces artísticos). Las columnas son de mármol veteado. Galindo Galindo. (Ca. 1911) Neogótico. Arquitecto: Vicente Rodríguez. Escultores: Ricardo Boix y Ramón Castro.

 

Navarro Bellver. Grupo escultórico en mármol de La Piedad y ángel fundido en bronce. Escultor: Luis Marco Pérez. Marmolista: Emilio Suay. 1930. Espectacular conjunto escultórico de gran fuerza expresiva, sobre un fondo de columnata en hemiciclo. García, Antonio. (1907). Fotógrafo, suegro de Sorolla. El busto en bronce es de Mariano Benlliure. Dolz, Felipe. Escultor: José Arnal. Grupo escultórico que representa una crucifixión con dos ángeles.

 

SECCIÓN 4ª IZQUIERDA (Cementerio Civil)

 

Conserva un aire recoleto. Tiene una extensión de 1.222 m2.  Antiguamente, se accedía al llamado Cementerio Civil a través de la puerta de entrada que ahora no se utiliza. Así, era independiente aunque en la actualidad ha quedado integrado como una sección más del cementerio. En su vestíbulo, hoy sin uso, se halla la siguiente inscripción: “El Ayuntamiento en su sesión del 7 de octubre de 1889 acordó la construcción de este cementerio. Se colocó la primera piedra el 24 de septiembre de 1891. Y se incautó definitivamente el 19 de agosto de 1892.”

 

En general,  se aprecian en este lugar varias sepulturas de fallecidos extranjeros y algunas tumbas de hebreos con la característica estrella de David esculpida sobre las lápidas. Otro detalle curioso es la presencia de una veintena de gatos que reciben al visitante como dueños absolutos del lugar, Acogidos al plan de esterilización felina son alimentados con pienso según Acuerdo Convenio entre el Ayuntamiento y la Sociedad Protectora de Animales.

 

Una de las primeras imágenes que se nos presenta es la extraordinaria lápida de estilo Art Decó en el  nicho del periodista Félix Azzati, costeada por suscripción popular.

Frente al túmulo dedicado al poeta y escritor Carmelo Navarro Llombart (Constantí Llombart, 1848-1893), el nicho que acoge los restos del novelista Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928), universalmente conocido por sus novelas sociales y hondamente descriptivas. La lápida es sencilla, de mármol negro, tan sólo su nombre y una leyenda íntima como testamento de su amor a Valencia. Sus restos fueron repatriados en 1933. Curiosamente, tiene dedicado un panteón a su memoria y a la de sus familiares en la sección contigua, con su busto casi cubierto por las palmeras laterales.

 

Destaca la tumba de la familia Cañizares, con un hermoso friso con figuras en bajorrelieve, obra juvenil del escultor Silvestre de Edeta. En la tumba de A. Calleja, erigida por “sus amigos”, se halla enterrada Amparo Meliá, esposa de Pablo Iglesias.

 

Al fondo se halla el mausoleo dedicado a Alfredo Calderón. Autor: Francisco Paredes. Maestro de obras: Rafael Moreno. Calderón fue pedagogo y uno de los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza. La magnífica figura corpórea desnuda, hecha sobre piedra caliza, representa el momento de dejar grabada la fecha de 1907, junto al relieve con el busto del difunto o la hiedra simbólica.

visita 1

 

SIMBOLOGÍA MORTUORÍA

ADORMIDERA. Símbolo pagano del eterno sueño.

ANTORCHA HUMEANTE. La mecha encendida, que siempre viva, no apaga el viento. En algunos casos, la brevedad de la vida

ÁRBOL. Símbolo de la vida en perpetua evolución, en ascensión hacia el cielo evoca todo el simbolismo de la verticalidad. El árbol simboliza los tres niveles el cosmos: el subterráneo (raíces), la superficie de la tierra (tronco) y las alturas (ramas). También simboliza a la regeneración perpetua y por lo tanto la vida en su sentido dinámico.  

ARCO DE TRUINFO: Pórtico de la capilla. Símbolo del pasado y del futuro, de la tierra y del cielo.

AZUCENAS: Símbolo de virginidad e inocencia.

BUHO. Por no afrontar la luz del día, el búho es símbolo de tristeza, de oscuridad, de retirada solitaria y melancolía. Es símbolo de la noche y de la muerte.

CADENA. Símbolo de los lazos y las relaciones entre el cielo y la tierra, y de modo general, entre dos extremos o dos seres.

CANDELABRO. El candelabro es signo de luz espiritual, de simiente de vida y de salvación.

CINCO ESTRELLAS. Símbolo del paso del tiempo y su final.

CIPRÉS. Simboliza la meta hacia el fin. El ciprés es en Europa un símbolo de duelo. Quizás se trata de todos modos de una mala interpretación, aunque sea de origen muy antiguo, del simbolismo universal y primitivo de las coníferas que, por su resina incorruptible y su follaje persistente, evocan la inmortalidad y la resurrección.

COLUMNA: El símil más perfecto del árbol.

CORONA. Marca el carácter transcendental de un evento. Su forma circular indica la perfección y la participación en la naturaleza celeste, cuyo símbolo es el círculo. Separa lo terrenal de lo celestial, lo humano de lo divino. La corona es una promesa de vida inmortal, a la manera de la de los dioses. La corona es el premio, el homenaje en la llegada y en la partida. La corona de “siemprevivas” es un símbolo de la vida eterna y de la felicidad.

GUADAÑA. En compañía del esqueleto, símbolo de la muerte, la inexorable igualadora, la que iguala toda cosa viviente. HIEDRA: Representa la inmortalidad y la vida eterna.

HUMO, ESTELA DE: Alusión a la brevedad de la vida.

LÁMPARA VOTIVA. La ofrecida por voto o promesa. Símbolo de la vida y de la resurrección.

LAUREL. Símbolo de la inmortalidad.

LIRIOS Y AZUCENAS. Símbolo de virginidad y de inocencia.

MATRONA CON VELO: Representa al luto, al duelo, a la Eternidad, a la esperanza perdida.

MONOLITO: Montaña en miniatura. Pedestal que reúne simplicidad y economía, respetabilidad social.

NEGRO. Frío, negativo. Contracolor de todo color, está asociado a las tinieblas primordiales, a la indiferencia original. Expresa la pasividad absoluta, el estado de muerte, el color del duelo

OBELISCO. Elemento genuinamente egipcio, símbolo de protección o defensa, recuerda la memoria, el testimonio o un acontecimiento. En el caso fúnebre se dedica al “inmortalizado” perdurando en el tiempo, no su persona sino su recuerdo. Materializa la idea del rayo del sol como principio eterno de la vida.

PALMAS. Representan el triunfo sobre la muerte como símbolo de la victoria y la inmortalidad.

PANTEÓN: Palabra griega que significa “en honor a todos los dioses”.

PIRÁMIDE: Símbolo de la eternidad.

RELOJ DE ARENA. Simboliza la caída perpetua del tiempo. Significa también una posibilidad de inversión del tiempo, un regreso a los orígenes. Lo vacío y lo lleno se suceden.

ROSAS: Atributo de las obras hermosas, del amor puro y de la regeneración.

SAUCE. Símbolo del desconsuelo.

SERPIENTE ENROSCADA O QUE SE MUERDE LA COLA. Símbolo de la inmortalidad.

SIEMPREVIVA. Planta de flores amarillas que sugieren la luz que anuncia la gloria celeste y que aún secas permanecen hermosas.

SILENCIO. El silencio es un preludio de apertura a la revelación. El silencio abre un pasaje. Dios llega al alma que hace reinar en ella el silencio, pero deja muda a la que  se disipa en charlas.

URNA. Vaso funerario que encierra las cenizas de un difunto mientras que el sarcófago encierra el cuerpo no incinerado. Estos vasos funerarios evocan el simbolismo de la morada o casa.

 

VISITA AL CEMENTERIO

OJO CRITICO

Lola Soriano

Más de 150 turistas asisten a las primeras visitas guiadas por el Cementerio General

PATRIMONIO. Explicación de Rafael Solaz, ayer, en el Cementerio General. /JUANJO MONZÓ

El Cementerio General de Valencia inauguró ayer su nueva faceta como ‘Museo del Silencio’, una propuesta cultural que incluye la visita guiada por los panteones y tumbas más artísticas o que albergan los restos de personajes más ilustres de Valencia. En tan sólo dos jornadas -el preestreno del jueves y ayer- más de 150 personas han podido conocer el tesoro histórico y arquitectónico que se ha ido generando en este camposanto con 202 años de existencia.

La ruta, creada por el Ayuntamiento de Valencia tras el ingreso de este recinto en la selecta Ruta Europea de Cementerios, tiene como guía excepcional al historiador valenciano Rafael Solaz, quien asegura que ha tenido «un buen comienzo, con todas las plazas cubiertas y con visitantes de Italia, Inglaterra e incluso Australia».

La presidenta de la Association Of Significant Cementeries in Europe (ASCE), María Luisa Yzaguirre, fue una de las primeras invitadas quien explicó que el itinerario europeo «va desde Moscú, a Francia. Son rutas que presentamos al Consejo Europeo para que se incluyan como grandes itinerarios culturales de Europa, algo similar al Camino de Santiago». Las rutas están teniendo éxito en ciudades como París. «El cementerio Pere Lachaise tiene dos millones de visitantes al año», asegura.

Como explica la concejal de Cementerios, Lourdes Bernal, las visitas se organizarán los sábados, en visitas de 45 minutos, a las 10, 11 y 12 horas, siempre que formalicen la reserva en el Consistorio.

En la entrada principal del cementerio el público encontrará una exposición de Jorge Girbés, profesor de la Politécnica. «En un primer panel se resume la legislación antigua sobre enterramientos, donde destaca la Pragmática de Carlos III para sacar los cementerios de los núcleos poblacionales. En un segundo, se habla de los antiguos cementerios parroquiales, como el de San Andrés, los Santos Juanes o San Nicolás. En un tercero, se muestran los planos para la construcción del Cementerio General y las ampliaciones y en un cuarto, los primeros panteones. «El Colegio de Médicos construyó uno y desapareció 15 años después. El primer panteón fue el de Juan B. Romero Conchés en 1846, luego el de Dotrés en 1851. Destacan el de la familia Burriel; Modóver, con la escultura de un ángel de Benlliure; o el del torero Granero», según Girbés.

 

Preservar el patrimonio Y, hablando de panteones, el Ayuntamiento y la Universidad Politénica preparan un convenio para que los estudiantes de Restauración y Expresión Gráfica Arquitectónica restauren las arquitecturas funerarias que se encuentran en mal estado, «siempre que contemos con el consentimiento de las familias propietarias», explicó Girbés. Uno de los panteones que corre peligro es el de Dotrés, «que tiene problemas de estructuras y está vallado. Queremos localizar a la familia para restaurarlo» añadió.

El Ayuntamiento y la Politécnica quieren dar al patrimonio del cementerio gran proyección y, por eso, crearán a medio plazo el primer máster de Arquitectura Funeraria de Europa en Valencia. El objetivo sería estudiar y catalogar las obras de artistas como Benlliure, Vicente Navarro y grandes arquitectos, aunque no podrán conocer el busto del fotógrafo Antonio García (suegro de Sorolla) realizado por Benlliure porque unos ladrones lo robaron hace dos años sin que, a pesar de las denuncia interpuesta por el Ayuntamiento, se haya resuelto el caso.

 

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