Juegos infantiles en la Valencia del siglo XV. Caballitos de palo, bolas de trapo y piel

Sección: La Valencia rescatada por Rafael Solaz

Algunas de las noticias de juegos infantiles nos han llegado gracias a las miniaturas de antiguos códices valencianos donde se aprecian detalles como que las niñas llevaban cubierta la cabeza por un pañuelo y jugaban al aro, al que hacían correr, girar y parar. Otro de los juegos era una especie de sambori, con unos cuadrados dibujados en tierra que servían como divisiones saltadas a la pata coja.

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Las niñas llevaban cubierta la cabeza por un pañuelo y jugaban al aro, al que hacían correr, girar y parar.

Los niños, tocados con sombrero a la napolitana, jugaban a la pirindola (la peonza), que la hacían bailar con un cordel atado a un palo. La lanzaban sobre otras que en esos momentos estaban en movimiento, produciéndose un impacto que las hacían caer. También jugaban a lachueca, o lo más parecido al jockey, con un palo hacían correr de un lado para otro una pelota de trapo o forrada de piel. Era un juego de destreza más que de tantos, los jugadores debían de conducir la bola y sortear los obstáculos.

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Se veían chicos montados en caballitos de madera que jugaban imitando batallas.

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Se veían chicos montados encaballitos de madera que jugaban imitando batallas. Con una de sus manos sostenían el caballo y con la otra un palo acabado en aspa. También eran muy populares los cometas. Todos corrían tras este artilugio que realizaba mil piruetas en el aire, imitando aventuras celestes. Y no podían faltar las bolas que, aunque no nos llegaron las reglas del juego, sí vemos en los dibujos que se tiraban con la mano, procedimiento que ha perdurado a través de los siglos.

Se veía un juego bastante curioso que todavía yo recuerdo haber jugado en mis años de infancia. Se llamaba elcavall fort: uno de los chicos permanecía apoyado en una pared, mientras los otros, agachados y unidos formaban una especie de caballo. Uno de los participantes tenía que montar de un salto. Modernamente a este juego se le llamó ¡Burro va!

Otros eran los juegos realizados con huesos, bolos (de maç i bola), canuts, de cuerda, acrobáticos… y los populares zancos, unos palos altos dispuestos con horquillas donde descansaban los pies.

Niñas, niños y juegos de siempre, de trampa y madera, a la pata coja, sorteando bolas de trapo y piel, testigos de tantas y tantas vidas montadas en zancos y caballitos volando al viento, junto a cometas de tela, caña estrellas y soles, surcando mundos, creando sueños.

Fotos: A. P. R. S. (Archivo Privado de Rafael Solaz)

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