GASTRONOMÍA EN LA VALENCIA MUSULMANA

GASTRONOMÍA EN LA VALENCIA MUSULMANA

 

La gastronomía en la época de ocupación árabe tuvo merecida fama, sobre todo la repostería. En la mesa predominaban los productos de la huerta, que eran abundantes y selectos. De esa época heredamos los típicos mercados con sus clásicas paradas y la disposición con que presentaban las frutas y verduras. Como recuerdo de esta costumbre comercial quedaron las antiguas paradas existentes frente a la Lonja.

Para los musulmanes era muy importante la presentación de sus productos, había que venderlos a través de la vista. Actualmente, si recorremos el Mercado Central y cerramos un poco los ojos, podemos vivir esa disposición de las paradas repletas de verdura, fruta y especias, algunas de ellas, artísticamente ordenadas. Todo esto tiene su origen árabe.

¿Pero cuáles eran las comidas más típicas y cuáles las costumbres a la hora de comer?

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Las mujeres cocinaban pero no se sentaban a comer con los hombres cuando había invitados masculinos. Los alimentos sólidos se cogían siempre con la mano. Las bebidas podían ser agua azucarada o perfumada con jazmín. Tomar el té y diversas infusiones se convertía en todo un ritual para así facilitar la digestión, además de ser una bebida de cortesía imprescindible cuando se tenían invitados.

La carne también se consumía, a excepción de la del cerdo. Para comerla, existía un curioso ritual: ponían la cabeza del animal mirando hacia el Este y pronunciando la frase en el nombre de Dios.

La mayoría de guisados se cocinaban con especias. Para cada plato existía una diferente, abundando las picantes.

Las frutas que más se consumían eran los peras, ciruelas, uvas, albaricoques, granadas, meló d’Argel o sandía y, sobre todo, higos y dátiles, productos originarios de Arabia. También se podían ver en la mesa almendras verdes que se comían enteras ya que la cáscara era tierna.

La repostería era abundante y de calidad, ya que los musulmanes valencianos fueron muy golosos. Herencia de aquellos postres nos quedaron las cascas, las tortas de almendra, las de nueces y pasas como los panquemados, el mazapán, los pastelitos salados, el típico y ya casi desaparecido “arrop i tallaetes”, y, sobre todo, las pastas que se hacían con moldes metálicos formando figuras variadas.

Por último diré que en la actual repostería valenciana todavía se conservan algunas pastas tal y como se preparaban en la época musulmana, con los mismos ingredientes y las mismas formas de elaboración. Y por último, se dice, que la gastronomía aportada por los musulmanes valencianos fue la base de la dieta mediterránea.

 

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